Francisco A. Fernández: la naturaleza y la magia de El despertar del Trisquel

Entrevista a Francisco A. Fernández, autor de El despertar del Trisquel: VIDA, junto a la portada de su novela en un bosque.

Francisco A. Fernández trabaja con animales y encuentra en el bosque una paz que también lleva a sus historias. Esa atención a la naturaleza, a sus ritmos y a los seres que la habitan está muy presente en El despertar del Trisquel: VIDA, el comienzo de una trilogía que sitúa la magia en una España cercana y reconocible.

A través de Thiago, Gaia y Eneko, Francisco explora la empatía, los prejuicios y la dificultad de cuestionar aquello que nos han enseñado a aceptar. Su mundo fantástico se nutre de mitos, antiguas creencias y documentación histórica, pero también de experiencias personales que han ido cambiando el destino de sus personajes mientras escribía.

En esta conversación nos cuenta cómo fue dando forma al universo del Trisquel, qué lugar ocupa Galicia en la novela y cuánto trabajo hay detrás de una edición independiente. También habla de la ilusión de recibir el apoyo de los lectores, de sus próximos encuentros con ellos y de las conexiones que unen los tres títulos de la saga: VIDA, MUERTE y MEMORIA.

Francisco, ¿en qué momento las historias que escribías para ti empezaron a convertirse en una novela que querías compartir?

Creo que fue un proceso bastante natural. Siempre he tenido mucha imaginación y me ha gustado crear historias, personajes y mundos que, de alguna manera, solo existían en mi cabeza. Durante mucho tiempo escribía simplemente porque lo necesitaba, porque disfrutaba haciéndolo. Pero llegó un momento en el que aquellos personajes empezaron a tener sus propias historias, sus conflictos y sus razones para existir. Me di cuenta de que ya no estaba escribiendo únicamente para mí, sino que había construido un mundo al que quería invitar a otras personas. Y, sobre todo, quería conseguir que alguien leyera mi historia y, aunque solo fuera durante unas páginas, llegara a preguntarse si la magia podría existir de verdad.

Trabajas con animales. ¿Hay alguna experiencia de tu día a día que haya acabado encontrando su lugar en esta historia?

Sin duda. Los animales forman una parte fundamental de mi vida, tanto profesional como personalmente. Trabajar con ellos te enseña a observar, a comprender comportamientos y, especialmente, a comunicarte sin necesidad de palabras. Creo que eso está muy presente en Thiago, uno de mis protagonistas. Su relación con los animales no nace únicamente de la magia, sino también del respeto y de esa sensibilidad que se desarrolla cuando convives con ellos. Quería que las criaturas de mi novela fueran algo más que seres fantásticos. Que tuvieran emociones, necesidades y su propio lugar en el mundo.

Cuando vas al bosque, ¿qué encuentras allí que después necesitas llevar a la escritura?

Principalmente, paz. El bosque es uno de los pocos lugares donde siento que puedo desconectar completamente del ruido cotidiano. Me gusta observar los árboles, escuchar a los animales, sentir cómo cambia el ambiente dependiendo de la luz o del momento del día. Siempre he pensado que la naturaleza guarda algo misterioso que muchas veces pasamos por alto. De ahí nace gran parte de la magia de mi novela. No quería presentar la magia únicamente a través de hechizos o grandes demostraciones de poder, sino también en algo tan sencillo como un árbol que crece, un animal que te observa o un bosque que parece tener vida propia.

¿Qué lecturas te han acompañado mientras construías el mundo del Trisquel?

Siempre he sido un apasionado de la fantasía y, sin duda, muchas de mis novelas favoritas han dejado una pequeña huella en mi manera de imaginar y construir historias. Sin embargo, mientras escribía VIDA, mis lecturas tomaron un camino algo diferente. Me dediqué sobre todo a investigar y documentarme, buscando información sobre magia, brujería, mitología, antiguas creencias y tradiciones.

También profundicé en acontecimientos históricos, como la Guerra Civil española, porque quería comprender cómo nacen determinados conflictos, cómo se construyen los discursos de odio y cómo una sociedad puede llegar a perseguir a quienes considera diferentes.

Para mí era importante que, aunque estuviera escribiendo fantasía, el mundo que construía tuviera unas raíces reconocibles. Quería que la magia conviviera con nuestra historia, nuestras leyendas y también con nuestras sombras. Al final, he descubierto que la realidad puede ser tan fascinante, y a veces tan terrible, como cualquier historia fantástica.

Has situado la magia en la España actual. ¿Qué te interesaba de hacerla convivir con lugares y situaciones que podemos reconocer?

Precisamente esa cercanía. Estamos acostumbrados a encontrar la magia en mundos lejanos, castillos o épocas antiguas, pero me parecía mucho más interesante imaginar qué sucedería si siempre hubiera estado aquí, entre nosotros. ¿Cómo reaccionaría nuestra sociedad? ¿La aceptaríamos o intentaríamos controlarla? Quería que el lector reconociera nuestras ciudades, nuestras instituciones y algunos de los problemas sociales que vivimos actualmente.

Porque, aunque la novela sea fantástica, muchos de sus conflictos son profundamente reales. El miedo a lo diferente, los prejuicios, la intolerancia y la utilización del poder para perseguir a quienes no encajan son cuestiones que siguen estando presentes en nuestra sociedad.

Galicia tiene una presencia especial en la novela. ¿Qué vínculo tienes con ella y por qué era el escenario adecuado?

Galicia siempre ha tenido algo especial para mí. La considero uno de esos lugares donde la naturaleza todavía conserva su esencia más pura. Sus bosques, sus paisajes, su lengua, sus tradiciones y, especialmente, su mitología y sus antiguas creencias siempre me han fascinado.

He viajado muchas veces a Galicia, me he perdido por sus bosques, he recorrido el Camino de Santiago en más de una ocasión e incluso llevo un pedacito de esa tierra tatuado en mi piel. Es un lugar con el que siempre he sentido una conexión muy profunda, difícil de explicar únicamente con palabras.

Cuando empecé a imaginar la historia de Thiago, tenía claro que su despertar debía producirse allí. Necesitaba un lugar donde la naturaleza fuera mucho más que un escenario, donde los árboles, la niebla y las leyendas parecieran guardar secretos que llevan siglos esperando a ser descubiertos.

Quizá sea algo personal, pero siempre he sentido que Galicia conserva una magia que no necesita demostrarse, simplemente se siente. Y quién sabe… tal vez sea cierto eso de que la magia siempre termina llamando a las brujas.

¿Qué fue lo más difícil de encajar al introducir la magia en un mundo con tecnología, instituciones y vida cotidiana?

Conseguir que todo resultara creíble. Si la magia existe en nuestra sociedad, no puede hacerlo de manera aislada. Tiene que afectar a las leyes, a la política, a la tecnología e incluso a la forma en la que nos relacionamos. Tuve que imaginar cómo habría evolucionado España si la existencia de personas con capacidades mágicas fuera conocida desde hace décadas.

Me interesaba especialmente que la sociedad hubiera pasado por diferentes etapas de aceptación y rechazo, porque eso ocurre también en el mundo real. La dificultad estaba en lograr que la magia formara parte de la vida cotidiana sin perder aquello que la hace extraordinaria.

El trisquel sostiene el título y la estructura de la historia. ¿Qué te llevó a elegir ese símbolo?

Siempre me han atraído los símbolos antiguos y todo lo que representan. El trisquel, con sus tres espirales, está relacionado con el movimiento, los ciclos y la conexión entre diferentes elementos. Me parecía un símbolo perfecto para una historia en la que nada existe de manera completamente independiente.

Además, hay algo que me fascina de su forma: sus tres partes son diferentes, pero pertenecen a un mismo conjunto. Eso conecta mucho con la estructura de mi trilogía, VIDA, MUERTE y MEMORIA, y también con sus tres protagonistas. Para mí, el trisquel representa que todo está conectado, incluso cuando todavía no somos capaces de comprender cómo.

Thiago tiene una relación muy particular con los animales. ¿Dónde termina lo que conoces por tu trabajo y empieza lo que has imaginado para él?

Creo que ambas cosas están bastante mezcladas. La parte real está en la manera de observar a los animales, de respetar sus espacios y comprender que no necesitan comportarse como nosotros para sentir. Eso forma parte de mi experiencia. La fantasía comienza cuando llevo esa sensibilidad un paso más allá y la transformo en una conexión mágica.

Thiago puede llegar a comprender cosas que nosotros no podemos, pero quería que esa capacidad naciera de algo muy humano: la empatía. De hecho, me gusta pensar que su mayor don no es la magia, sino la forma en la que entiende y protege la vida.

Gaia empieza a cuestionar una sociedad en la que ocupa una posición privilegiada. ¿Qué te interesaba explorar a través de esa incomodidad?

Gaia me permitía hablar de algo que considero importante: la capacidad de cuestionar aquello que siempre hemos dado por correcto. Ella ha crecido dentro de una sociedad con sus propias normas, tradiciones y jerarquías, y podría limitarse a aceptar el lugar que le corresponde.

Sin embargo, empieza a comprender que pertenecer a un sistema no significa que ese sistema sea justo. Me interesaba mostrar cómo alguien puede comenzar a cambiar su manera de pensar cuando descubre otras realidades. Gaia representa esa necesidad de evolucionar, de desafiar las ideas heredadas y de entender que proteger algo también puede significar tener el valor de transformarlo.

Eneko cree que imponer el orden es necesario. ¿Cómo trabajaste sus razones para que el lector pudiera comprenderlas, aunque no las compartiera?

Para mí era fundamental que Eneko no fuera simplemente el malo de la historia. No quería construir un personaje cruel porque sí, sino alguien cuyas decisiones estuvieran condicionadas por su educación, sus experiencias y aquello que le han enseñado a creer.

Eneko está convencido de que hace lo correcto y precisamente eso lo convierte en un personaje interesante. Muchas veces las personas no se consideran villanas dentro de su propia historia. Quería que el lector pudiera rechazar sus acciones y, al mismo tiempo, comprender de dónde nace su manera de pensar. Creo que los personajes más interesantes son aquellos que nos obligan a cuestionar nuestros propios juicios.

¿Hubo alguno de los tres protagonistas que te obligara a cambiar lo que tenías previsto para él?

Sí, aunque curiosamente los cambios más importantes no siempre han nacido de los propios personajes, sino de lo que me ha ido sucediendo mientras escribía.

Durante el proceso de creación de VIDA he vivido situaciones personales difíciles, algunas especialmente tristes, que inevitablemente han terminado dejando huella en la historia. Hubo incluso un personaje cuyo destino tenía completamente decidido: iba a acompañarnos durante toda la trilogía y llegar hasta el final. Sin embargo, después de determinadas experiencias en mi vida, sentí la necesidad de cambiar su camino y acabé decidiendo que muriera en el primer libro.

Puede parecer una decisión bastante drástica, pero creo que escribir también es una manera de procesar lo que vivimos. A veces trasladamos a nuestros personajes emociones que no sabemos expresar de otra forma. La pérdida, el dolor, el miedo o la necesidad de seguir adelante terminan encontrando su propio espacio entre las páginas.

He descubierto que, por mucho que uno intente tenerlo todo planificado, es imposible separar completamente al escritor de la persona que hay detrás. Mis personajes evolucionan conmigo, sufren conmigo y, en ocasiones, también pierden cosas cuando yo las pierdo.

Supongo que, al final, mi propia vida se va entrelazando con lo que escribo. Y aunque El despertar del Trisquel sea una historia de fantasía, hay emociones y heridas dentro de ella que son absolutamente reales.

En tu historia, ¿qué consecuencias tiene para el mundo que desaparezca una criatura mágica?

Una de las ideas más importantes de la novela es que todas las formas de vida tienen un propósito. Cuando desaparece una criatura, no se pierde únicamente un individuo, también se rompe una pequeña parte del equilibrio que sostiene su entorno.

Quería trasladar a mi mundo fantástico algo que ya sucede en la naturaleza. Muchas veces no somos conscientes de la importancia de una especie hasta que desaparece. En el universo del Trisquel, las criaturas mágicas forman parte de un equilibrio mucho mayor, y su pérdida puede tener consecuencias que van más allá de lo que los personajes alcanzan a comprender. Es también una manera de hablar de nuestra responsabilidad hacia los seres con los que compartimos el planeta.

¿Cómo has conseguido que cada protagonista tenga una voz propia y que las tres historias mantengan el equilibrio?

Intentando comprender primero quién es cada uno y desde dónde observa el mundo. Thiago, Gaia y Eneko tienen experiencias, valores y formas de enfrentarse a los problemas muy diferentes.

Thiago está profundamente conectado con la naturaleza y sus emociones; Gaia comienza a cuestionar todo lo que conoce, mientras que Eneko necesita encontrar seguridad en el orden y el control. Para mí era importante que ninguno existiera únicamente para acompañar al resto. Los tres tienen su propia historia y sus propios conflictos, aunque poco a poco descubramos que sus caminos están mucho más relacionados de lo que parece.

El equilibrio está en dejar que cada uno tenga su momento sin perder de vista la historia que los une.

¿Qué cambió en la novela durante la corrección? ¿Hubo algo que te costara especialmente revisar o dejar fuera?

La corrección me ayudó a mirar la novela desde una perspectiva diferente. Cuando llevas tanto tiempo trabajando en una historia, conoces tan bien a los personajes y su mundo que a veces olvidas que el lector está descubriéndolo todo por primera vez.

Tuve que prestar especial atención al ritmo, a las explicaciones y a la manera de introducir la información para que la historia pudiera entenderse sin perder su misterio. También aprendí que no todo lo que imaginas necesita aparecer en el libro. Hay detalles que pueden ser maravillosos para ti como autor, pero que no siempre aportan algo a la narración. Aprender a distinguirlo es una parte importante del proceso.

¿Qué querías que transmitiera la portada y cómo lo trabajaste con Javi Rubín?

Quería que la portada transmitiera misterio, naturaleza y magia, pero sin revelar demasiado sobre la historia. Tenía claro que el trisquel debía ser un elemento protagonista porque es el símbolo que conecta todo el universo de la novela.

También buscaba una imagen que tuviera fuerza y personalidad, que pudiera llamar la atención incluso de alguien que todavía no conociera el libro. El trabajo con Javi Rubín fue importante para trasladar ese universo que llevaba tanto tiempo imaginando a una imagen concreta.

Me hacía especial ilusión que el resultado no fuera simplemente una portada bonita, sino el primer contacto del lector con el mundo del Trisquel.

Has elegido publicar de manera independiente. ¿Qué ha sido lo más difícil de asumir cuando, además de escribir, te toca sacar adelante la edición?

Creo que lo más difícil ha sido descubrir todo el trabajo que existe detrás de un libro una vez que terminas de escribirlo. La corrección, la maquetación, la impresión, los presupuestos, la distribución, la promoción… Son muchísimas decisiones y, cuando publicas de manera independiente, buena parte de esa responsabilidad recae sobre ti.

He tenido que aprender cosas que nunca imaginé que necesitaría saber. También hay momentos de incertidumbre, especialmente por la inversión económica y por no saber cómo responderán los lectores. Pero, al mismo tiempo, me está permitiendo cuidar cada detalle y mantener la esencia de la historia que quería contar.

¿Cómo estás viviendo que haya lectores apoyando el proyecto antes de tener el libro en las manos?

Está siendo una de las experiencias más emocionantes de todo este proceso. Durante mucho tiempo este mundo únicamente existía en mi imaginación y ahora hay personas que están confiando en él sin haber podido leer todavía la historia completa.

La campaña de Verkami me ha permitido comprobar que hay gente dispuesta a apoyar a un autor independiente y a formar parte del nacimiento de un proyecto. Alcanzar el objetivo de financiación ha sido muy importante, pero lo que realmente me emociona es pensar que pronto habrá personas con el libro entre sus manos, descubriendo a Thiago, Gaia y Eneko.

Siento una enorme responsabilidad, pero también muchísima ilusión y agradecimiento.

VIDA abre una trilogía. ¿Hasta qué punto necesitas conocer el final de todo para escribir el comienzo?

Para mí era muy importante conocer el destino general de la historia antes de empezar a construirla. Desde el principio quería que VIDA, MUERTE y MEMORIA fueran tres partes de un mismo viaje, no simplemente tres novelas que compartieran personajes.

Cada título tiene un significado y representa una etapa de ese recorrido. Eso no significa que tenga absolutamente todo decidido, porque los personajes evolucionan y aparecen nuevas ideas mientras escribo. Pero sí necesito saber hacia dónde se dirige el conjunto.

Me gusta pensar que hay pequeños detalles en VIDA que quizá pasen desapercibidos durante la primera lectura, pero que cobrarán un significado diferente cuando el lector llegue al final de la trilogía.

Para quienes quieran acompañarte en este primer lanzamiento, ¿cuándo podrán conseguir el libro y dónde anunciarás las presentaciones?

El despertar del Trisquel: VIDA ya se puede adquirir a través de la plataforma Verkami o directamente desde mi página web, www.eldespertardeltrisquel.es. Está previsto que las entregas de los libros y los packs especiales comiencen a partir de noviembre.

Además, estoy especialmente ilusionado porque el próximo 12 de diciembre participaré en mi primera feria del libro, FELIN, en Oviedo. Será una oportunidad muy especial para presentar mi novela, conocer a nuevos lectores y compartir en persona todo este universo que durante tanto tiempo ha existido únicamente en mi imaginación.

También tengo previsto llevar ejemplares a Valdorum, una librería especializada en literatura fantástica situada en Urueña (Valladolid), un lugar que me hace especial ilusión por su vinculación con los libros y la fantasía.

Todas las novedades, próximas ferias, presentaciones y puntos de venta los iré anunciando a través de mi página web y de Instagram, @eldespertardeltrisquel.

Después de tanto tiempo escribiendo, imaginando personajes y construyendo este mundo, pensar que pronto podré encontrarme con personas que tendrán mi novela entre sus manos es algo difícil de describir. Al final, lo más bonito de todo este viaje es descubrir que aquella historia que comenzó siendo solo mía está empezando a formar parte de la vida de otras personas. Y creo que esa es, precisamente, una de las formas más bonitas de magia.

Sigue a Francisco en Instagram

@eldespertardeltrisquel

El despertar del Trisquel

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