Un minero prejubilado, una montera picona y una amenaza contra la sidra asturiana. Héctor Fernández Gómez firma como Caballero un cómic de superhéroes que nace de las cuencas mineras y aspira a encontrar lectores mucho más allá del Huerna. Hablamos con él sobre sus comienzos, la autoedición y el universo que está construyendo alrededor de Colás Castañón.
Antes de vestir a su protagonista con montera picona y capa negra, Héctor llevaba años imaginando el momento de publicar un cómic propio. El Repunante Paisanón empezó a tomar forma en 2021, creció entre revisiones de guion y dibujo y llegó a los lectores en agosto de 2026. Detrás de ese recorrido hay trabajo, aprendizaje y una decisión personal en la que también pesaron el nacimiento de su hijo y el apoyo de su familia.
Natural de Mieres y afincado en Tapia de Casariego, el autor reúne en sus páginas dos pasiones que lo acompañan desde hace tiempo: los superhéroes y la cultura asturiana. Su protagonista, Colás Castañón, es un minero prejubilado con base de operaciones en el pozo Barredo. Lleva una montera integrada en el uniforme y se enfrenta a una amenaza contra la producción de sidra. Una premisa con retranca que Héctor desarrolla con acción, misterio y consecuencias para sus personajes.
Bajo la firma Caballero —un homenaje a su abuela que tiene su propia anécdota—, se ocupa del guion, el dibujo y el acabado digital, además de buena parte del trabajo necesario para que los ejemplares lleguen a las librerías. En esta conversación nos cuenta cómo conviven esas tareas, qué ha aprendido de sus primeros lectores y hasta dónde quiere llevar a un personaje que ya mira hacia nuevas aventuras.
1. Héctor, llevas dibujando prácticamente toda la vida, pero has tardado años en dar el salto a la publicación. ¿Qué fue lo que finalmente te impulsó a convertir aquella pasión de infancia en un proyecto editorial como El Repunante Paisanón?
Siempre soñé con publicar mi propio cómic, pero creo que fueron varias razones las que provocaron que este sueño se pospusiera hasta hoy: la tecnología, mi propia madurez como dibujante y guionista y la determinación para embarcarme en un proyecto como este.
Como siempre he comentado, El Repunante Paisanón es un proyecto que comenzó en 2021 y que vio la luz a principios de agosto de 2026, tras muchísimas revisiones del guion y los dibujos. Los primeros nueve números, que componen el arco argumental «Añu Cero», estaban casi terminados en 2023, pero necesitaban ser revisados y mejorados.
Tecnológicamente hablando, es el momento propicio para una autoedición: las tabletas gráficas me permiten dibujar, colorear, maquetar y exportar el archivo de forma profesional, las redes sociales ayudan a dar a conocer el proyecto y los costes de las imprentas son asumibles para un particular.
Y, finalmente, la determinación, las fuerzas renovadas por el nacimiento de mi hijo y el apoyo de mi familia son factores diferenciadores.
2. Eres natural de Mieres y llevas años viviendo en Tapia de Casariego. Son dos lugares con identidades muy diferentes dentro de Asturias. ¿De qué manera han influido tus raíces y tu trayectoria personal en la creación de este universo?
Mieres ha influido muchísimo en este universo y en mi vida, como es lógico. Estudié Ingeniería de Minas y no por vocación, sino porque tenemos el campus en Mieres y había decidido estudiar una ingeniería. De haberme criado en Gijón, hubiera tirado por Industriales. La mina marcó la vida en Mieres y eso se refleja tanto en mi vida como en El Repunante Paisanón.
También el hecho de que la trama gire alrededor de la sidra asturiana es una influencia de las cuencas mineras, de esos paisanos de chigre de antes, que cantaban en las sidrerías después de trabajar en la mina. De ahí nace el concepto de Colás Castañón, el Paisanón.
Tapia siempre fue mi lugar de veraneo, un sitio tranquilo y pequeño, de costa, con su propia forma de hablar, un sitio muy distinto a Mieres. El proyecto nació en Tapia y ya tengo preparado un arco argumental que se desarrollará allí, con elementos muy tapiegos, con ese contraste tan grande que existe entre los tapiegos y los veraneantes, con esa esencia marinera… Espero poder desarrollar toda la influencia que Tapia ha tenido en este proyecto.
3. Detrás del traje de superhéroe encontramos a Colás Castañón, un minero prejubilado cuya base de operaciones está en el pozo Barredo. ¿Qué representa para ti ese pasado minero y qué querías transmitir al convertir a uno de esos trabajadores en defensor de Asturias?
Quería que el personaje fuera muy representativo de Asturias y, por supuesto, de Mieres, y creo que elegir la figura de un minero prejubilado encajaba perfectamente con el concepto: un hombre joven, físicamente en forma y con la vida resuelta.
Es una forma de mitificar y homenajear un estereotipo que ya está extinto, el del minero asturiano.
4. Tu protagonista tiene una característica especialmente interesante: puede resultar cómico por su carácter y sus circunstancias, pero debe funcionar como un auténtico superhéroe. ¿Cómo consigues equilibrar la retranca asturiana con la seriedad que necesita una historia de acción y aventuras?
Con dificultad. Intento que sea algo serio, con acción y consecuencias, pero con un toque cómico, un poco absurdo, jugando con los estereotipos. Utilizo los alivios cómicos para rebajar la tensión puntualmente, pero no quedan ahí como un simple chiste: el objetivo es que esas situaciones enriquezcan las características de los personajes.
5. La identidad visual del Paisanón es muy reconocible, especialmente por esa montera picona integrada en su uniforme. ¿Cómo fue el proceso de diseño del personaje y qué elementos descartaste antes de llegar a su apariencia definitiva?
Desde el primer momento tenía claro que quería introducir la montera picona. Creo que es algo que se puede simplificar fácilmente y que es muy reconocible; algo que se busca en el diseño de cualquier personaje.
Los colores del traje quería que fueran el azul y el amarillo de la bandera de Asturias, pero un poco más apagados y oscuros, algo que casase con la historia y la narrativa.
Descarté la Cruz de la Victoria en el pecho y decidí introducir la montera estilizada y una gran P roja, para darle contraste y personalidad al traje.
6. Has reconocido influencias del manga, de los grandes superhéroes estadounidenses y del cómic europeo. ¿Qué has aprendido de esas tres tradiciones y qué decisiones artísticas has tomado para conseguir que tus páginas tengan una identidad propia?
Creo que los tres estilos tienen sus puntos fuertes y débiles.
Del manga destacan los combates, la narrativa que siguen durante estos y la dinámica de las peleas. La principal debilidad suele ser un guion poco trabajado, unas peleas demasiado largas y un formato pequeño y barato: blanco y negro, con hojas de poca calidad.
Los superhéroes americanos destacan por guiones bien ejecutados, dibujos realistas anatómicamente y calidad de publicaciones, tanto en gramaje como en color. Su debilidad, en mi opinión, suele estar en la resolución de conflictos, con peleas demasiado cortas en contraposición con el manga; a veces basta una viñeta.
El europeo es el que menos he leído, pero puedo destacar la narrativa y el humor como señas de identidad.
En El Repunante Paisanón intento mezclar esa narrativa europea con dibujos a caballo entre lo cartoon y lo real, un formato de cómic de superhéroes y la resolución inspirada en las peleas del manga.
7. La primera aventura gira alrededor de una amenaza a la producción de sidra asturiana. Es un argumento muy ligado a nuestra cultura, pero también tiene ingredientes de misterio y conspiración. ¿Cómo surgió la idea de convertir algo tan cotidiano y representativo de Asturias en el centro de una trama de superhéroes?
Para esta idea se juntaron dos ideas principales: las trabas impuestas por los gobiernos durante la pandemia a la hostelería y una sensación que tenía en ese momento de cierto acomodamiento del sector de la sidra asturiana.
Durante la pandemia parecía que todo podía pasar y quise plantear un escenario en el que la sidra estuviera en verdadero riesgo de desaparición. Y algo sí que ha desaparecido: ese gesto tan de nuestra cultura de compartir el vaso de sidra ya no ha vuelto después de la pandemia.
Y después, con respecto al sector sidrero asturiano, tengo la sensación de que otros sectores hacen las cosas mejor que nosotros, cuando tenemos una DOP Sidra de Asturias poco secundada por los productores, rumores de sidra destilada con manzanas no asturianas…
8. Ese primer arco argumental, «Añu Cero», se desarrolla en nueve entregas organizadas en tres partes. Desde el punto de vista narrativo, ¿cómo organizas las revelaciones, los conflictos y los finales de cada número para mantener el interés del lector sin sacrificar el ritmo de la historia?
El primer arco argumental transcurre a través de nueve entregas, que se han organizado en tres partes de tres. Intento acabar todos los cómics con un cliffhanger que se resuelve durante el siguiente número, para después avanzar con la trama y llegar de nuevo al cliffhanger.
Son números de 24 páginas que se leen rápido e intentan ser dinámicos.
9. En tu caso asumes prácticamente todo el proceso creativo, desde el guion hasta el dibujo y el acabado digital. Cuando empiezas una nueva aventura, ¿qué aparece antes en tu cabeza: la historia que quieres contar, una escena concreta o una imagen que necesitas llevar al papel?
Entre número y número, a veces me tomo descansos de dibujo en los que me dedico a diseñar nuevos héroes y villanos relacionados con Asturias, y de ahí surgen las historias. Intento inspirarme en historias de otros superhéroes y adaptar elementos a la cultura asturiana.
En los propios diseños de los personajes hay inspiración de otros personajes del mundo del cómic, pero siempre intentando inculcar la cultura asturiana y darle un sentido humorístico.
Un ejemplo de ello es La Raposa, un animal totémico del norte de España, inspirado en las mujeres de los cómics como Catwoman, Viuda Negra, Black Cat, Cheetah o Elektra.
10. Al margen de tu faceta artística, tu formación y trayectoria profesional están vinculadas a la ingeniería. Son disciplinas aparentemente alejadas, aunque ambas exigen planificación, precisión y capacidad para resolver problemas. ¿Crees que tu formación técnica ha influido en tu manera de construir historias y abordar el dibujo?
Por supuesto, todo influye en el dibujo y las historias. Quizá lo más útil lo esté notando ahora, en la parte más empresarial, al trabajar con presupuestos, calcular tiradas y facturaciones, pero también en la parte artística ha influido.
11. En las portadas aparece la firma «Caballero». ¿Qué historia hay detrás de ese nombre artístico y por qué decidiste utilizarlo para presentar tus trabajos como autor de cómic?
En un principio, decidí utilizar el seudónimo Caballero, que es el apellido de mi abuela, un poco como homenaje a ella.
Recuerdo un partido de fútbol, cuando era cadete A en el Caudal Deportivo, en el que metí tres goles y ganamos 3-0. Eso me valió para salir en el once ideal de la jornada en el suplemento deportivo de La Nueva España, nombrado como Héctor Fernández, y mi abuela se enfadó porque no aparecía mi segundo apellido.
Así que ahora tocaba poner su apellido, no vaya a ser que se enfade conmigo.
12. Crear una obra es una experiencia muy distinta a conseguir que llegue a las librerías. ¿Cuáles han sido las mayores dificultades que has encontrado al poner en circulación El Repunante Paisanón y qué has aprendido de esta primera experiencia editorial?
Al final, la dificultad es dar a conocer tu proyecto, sobre todo empezando de cero. En esto fueron indispensables las redes sociales. A partir de Instagram, el proyecto fue creciendo y tuve la oportunidad de salir en medios de comunicación que dieron un impulso al Repunante Paisanón.
Lo más difícil sigue siendo la distribución, de la que me estoy ocupando personalmente. En estos momentos estoy buscando anunciantes para la contraportada y colaboradores para poder disponer de presupuesto para seguir creciendo.
En un par de días voy a anunciar un nuevo punto de venta que me hace especial ilusión por lo que significa, un lugar que, cuando esto arrancó en julio de 2026, era impensable para mí. Espero poder seguir creciendo y que el Paisanón cruce el Huerna.
13. El personaje ya ha comenzado a encontrarse con sus lectores en presentaciones y librerías asturianas. ¿Qué recibimiento está teniendo? ¿Ha habido alguna reacción, comentario o interpretación de tu trabajo que te haya sorprendido especialmente?
Por suerte, el número 1 está yendo mejor de lo que podía haberme esperado. La gente me manda sus sensaciones a través de Instagram y hasta ahora son buenos comentarios. Ahora estamos con la promoción del número 2 y queremos mantener al mayor número de Repunantes.
14. También has adelantado que una de las próximas aventuras estará relacionada con el narcotráfico, una temática bastante más oscura. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llevar al personaje? ¿Te interesa explorar conflictos más adultos y dramáticos sin renunciar al humor que caracteriza a la serie?
Sí, el narcotráfico va a ser un tema recurrente en las aventuras del Paisanón, no porque yo quiera, sino porque es la realidad de Mieres, una zona donde desgraciadamente la droga campa a sus anchas. Intentaré abordarlo con cierto toque de humor, con reducciones al absurdo de situaciones que he vivido personalmente.
En cuanto a llevar a Colás a conflictos más oscuros, es algo que tiene que pasar y que intentaré hacer sin perder el humor. Es una tarea difícil, pero posible.
15. Para terminar, pensemos a largo plazo. Dentro de unos años, ¿qué te gustaría que representase El Repunante Paisanón para los lectores? ¿Aspiras a construir una serie duradera, con un universo propio de personajes y aventuras, capaz de encontrar público incluso fuera de Asturias?
Ese es el objetivo, y creo que hay que proyectarlo para que se haga realidad. El futuro del Paisanón pasa por ser un cómic de tirada nacional, armar una base grande de lectores nacionales que tendrán otros héroes y villanos de toda España.
Hay Paisanón para rato, pero mi deseo es aumentar este universo, que otros autores puedan hacerse cargo de nuevos personajes y crear un universo al estilo Marvel o DC en España. Sé que es una empresa gigantesca, pero hay que ser ambicioso.
De momento, tengo que hacer crecer al Paisanón y consolidarlo para poder tener una base sólida.
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