A Daniel González le gustaban los libros mucho antes de pensar en escribir una novela. De niño leía a Los Cinco, soñaba con ser periodista deportivo y redactaba sus propias crónicas de fútbol. Más adelante llegaron Julio Verne y, finalmente, los thrillers. Ahí encontró el tipo de historias que quería contar.
Casi veinte años trabajando en hostelería no le han dejado demasiado tiempo libre, pero sí muchas personas a las que observar, compañeros a los que recordar y alguna que otra idea inesperada. Una pregunta que se hizo al abrir el bar terminó convirtiéndose en Desde la cárcel, su primera novela, un thriller ambientado en Nava en el que un hombre condenado por asesinato escribe su versión de los hechos mientras la investigación va descubriendo otras piezas de la historia. Hemos hablado con él de sus comienzos, de cómo construyó a sus personajes y de lo que espera poder escribir a partir de ahora.
Daniel, antes de entrar en Desde la cárcel, queremos conocer al hombre que hay detrás de @daniel_relatos. ¿Cómo te definirías cuando dejas a un lado los libros y las responsabilidades cotidianas? ¿Qué cosas te apasionan y qué suele sorprender a quienes te conocen cuando descubren que escribes novelas?
Me definiría como una persona muy tranquila, de las de pasar el tiempo libre con unos cuantos amigos, en casa o dando un paseo escuchando música.
No sé por qué, pero a la gente le sorprendió mucho cuando mostré mi cara en las redes sociales. Quizá no se esperaban que el mismo camarero que conocen desde hace tantos años fuese capaz de escribir una novela.
Vamos a remontarnos a tus comienzos. ¿Cómo nació tu afición por la lectura y cuándo empezaste a escribir tus propias historias? ¿Recuerdas alguna experiencia, algún libro o alguna persona que te hiciera pensar que tú también podías construir un universo literario?
Empecé a leer desde muy pequeño. Recuerdo con mucho cariño los libros de Los Cinco, de Enid Blyton. De niño quería ser periodista deportivo y hacía mis propias crónicas de los partidos de fútbol que veía; luego las comparaba con las del periódico del día siguiente.
Creo que fueron los libros de Julio Verne los que me hicieron comenzar a escribir mis propias historias, por la capacidad que tenían de transportarte al lugar donde había ambientado el libro. Al principio mis historias eran muy cortitas, apenas unas páginas. Fue al empezar a leer thriller cuando realmente pensé: esto es lo que quiero escribir.
Como lector, ¿qué géneros disfrutas especialmente? ¿Qué autores han influido en tu manera de contar historias y qué debe tener una novela para conseguir que te olvides de todo lo demás hasta llegar a la última página?
Como lector me apasiona el thriller. Un ritmo rápido, una buena dosis de misterio y alguna sorpresa al final que te haga replantearte lo anterior son los ingredientes que hacen que no pueda soltar un libro hasta terminarlo.
En cuanto a autores, aunque de todos aprendes siempre algo para tu escritura, me quedo con Dolores Redondo por la construcción de personajes y con Juan Gómez-Jurado por el control del ritmo que exhibe.
Llevas muchos años trabajando en hostelería, un sector exigente, con horarios que pueden complicar cualquier proyecto personal. ¿Cómo ha formado parte de tu vida esa experiencia y cómo has conseguido compaginarla con la escritura?
La hostelería te ayuda a valorar mucho tu tiempo libre, precisamente porque tienes poco. Afortunadamente, las cosas están cambiando en ese sector y cada vez hay más trabajos, como en mi caso, en los que te respetan los horarios y los descansos establecidos.
También te hace hablar y conocer a mucha gente muy diferente y te da una visión muy especial de cómo quieres ser como persona.
Compaginarla con la escritura supone robarte muchas horas de sueño, llegar a casa después de un turno partido que has empezado a las doce de la mañana y terminado de madrugada y ponerte a escribir ese capítulo o esa historia que has tenido en la cabeza toda la jornada. Se hace duro a veces, pero cuando es algo que te apasiona cuesta un poco menos.
Trabajar detrás de una barra permite conocer personas muy diferentes y observar situaciones de todo tipo. ¿Alguna vez has encontrado inspiración para un personaje, un diálogo o una escena en alguna experiencia laboral? ¿Hay alguna anécdota que todavía recuerdes con especial cariño o que te haya hecho reflexionar?
Anécdotas, después de casi veinte años, creo que tengo para escribir otro libro. Pero, más que eso, recuerdo con especial cariño a compañeros y compañeras que he tenido a lo largo de este tiempo. Algunos de los personajes de la novela llevan sus nombres a modo de homenaje.
Más que inspiración, me ha pasado muchas veces lo contrario: por estar pensando en un personaje o en una parte de una determinada historia se me han olvidado cosas o he tenido que volver a preguntar en una mesa el pedido porque no recordaba lo que me acababan de decir.
Escribir una novela de más de trescientas páginas requiere constancia, especialmente cuando hay que atender otras obligaciones. ¿Cómo es un día de escritura para ti? ¿Necesitas tranquilidad y una rutina concreta o eres de los que aprovechan cualquier momento libre para avanzar unas páginas?
Es muy difícil crear una rutina concreta de escritura con mis horarios, así que nunca he tenido una. Intento aprovechar los ratos libres: una noche escribiendo en casa, un día de descanso salir con el ordenador y pasar la tarde en un área recreativa…
Creo que lo más importante es escribir un poquito cada día, sin ponerte un objetivo. Un día de descanso puedes escribir apenas quinientas palabras, otro día en un par de horas te salen diez páginas del tirón. Ponerte un objetivo de escritura diaria puede llevarte a perder la pasión con la que hacemos esto, por eso intento evitarlo.
Tu novela Desde la cárcel arranca con una premisa muy potente: Sergio lleva tres meses en prisión por el asesinato de su esposa y decide escribir un libro contando su versión de los hechos. ¿Cómo nació esta idea y qué fue lo primero que imaginaste: el crimen, el protagonista o la posibilidad de que un acusado intentara explicar su historia mediante la escritura?
Lo primero fue el crimen. Muchas veces imagino situaciones hipotéticas, lo que yo llamo jugar a los «y si…». Un día que me tocaba abrir el bar, la pregunta fue: «¿Y si abro la puerta y hay una mujer muerta aquí dentro?». Así nació Helena.
Después, las siguientes preguntas (por qué, cómo ha pasado, quién lo ha hecho) trajeron a Sergio, Sofía, Fernando y los demás.
Una vez planteada la historia surgió la idea de darle voz al principal sospechoso y hacerlo al mismo tiempo que vamos viendo cómo avanza la investigación, sabiendo desde el principio que será detenido.
Hay un detalle que convierte tu planteamiento en algo especialmente interesante: dentro de la propia novela, uno de los personajes también está escribiendo un libro. ¿Qué posibilidades narrativas te ofrecía ese recurso? ¿Te interesaba que el lector sintiera que estaba accediendo a una confesión, a una defensa personal o a un relato cuya veracidad todavía estaba por demostrar?
La idea principal de este planteamiento era darle voz a la parte que normalmente se silencia. En la mayoría de las novelas conocemos la versión de los «buenos», pero casi nunca sabemos cómo se ve desde el otro lado.
El libro que escribe Sergio no pretende ser una defensa ni una justificación. De hecho, en la primera página afirma ser un asesino y dice estar de acuerdo con la condena que está cumpliendo. Ni siquiera es una confesión: se limita a contar desde su perspectiva cómo era su relación con Helena, lo que sucedió la noche de su muerte y lo que ocurre los tres días que estuvo escondido de la policía hasta que finalmente fue detenido.
Este recurso permite generar cierta ambigüedad al lector. Por un lado no se está justificando, así que no tendría por qué mentir. Por otro lado, es una persona que cumple condena por asesinato y huyó de la policía, así que tampoco podemos fiarnos completamente de su palabra.
Cuando alguien cuenta su versión de unos acontecimientos, siempre existe la posibilidad de que omita determinados detalles, interprete los recuerdos a su conveniencia o incluso se engañe a sí mismo. ¿Cómo trabajaste la voz de Sergio para que resultara convincente? ¿Qué importancia tiene la confianza del lector en una historia construida alrededor de un acusado de asesinato?
Trabajar la voz de Sergio fue sin duda la parte más complicada, porque no basta con escribir sobre él. Necesitas conseguir que el lector note la diferencia entre esos capítulos y el resto, que realmente sienta que está leyendo las palabras de Sergio en lugar de las del autor.
Empecé por darle unos rasgos de personalidad muy definidos. Después necesitaba tener una historia propia, una serie de razones influenciadas por esa personalidad para tomar las decisiones que ha tomado a lo largo de la novela.
Necesitas entenderlo completamente, saber cómo afronta cada situación y entender por qué actúa de una determinada manera. No significa necesariamente justificarlo, ni estar de acuerdo con lo que hace, pero debes entender sus motivos para que luego su voz se los pueda explicar al lector.
La confianza del lector es importante, pero tiene que ser el propio lector el que se la otorgue o no. Verá al mismo tiempo las dos versiones: la de Sergio y las pruebas y secretos que va destapando la investigación.
Sergio es un personaje marcado por una acusación terrible: la muerte de Helena, su esposa. ¿Qué te interesaba explorar a través de él? ¿Fue complicado escribir desde la perspectiva de alguien sobre quien pesa una sospecha tan grave sin condicionar desde el principio la opinión del lector?
Es imposible hacerlo. La opinión del lector va a estar inmediatamente condicionada por el hecho de que Sergio esté en la cárcel, incluso antes de saber por qué. Es inevitable que las circunstancias en las que conocemos a una persona nos generen una serie de prejuicios sobre ella.
Precisamente eso es lo que explora este personaje. Antes de abrir el libro, en la primera página, tendrás una opinión sobre él. Al cerrar el libro, una vez que conozcas toda la historia, quizá sea distinta.
Helena es la víctima alrededor de la cual gira buena parte del misterio. En las novelas criminales existe el riesgo de que una víctima quede reducida a las circunstancias de su muerte. ¿Cómo construiste su personalidad y qué importancia concediste a que el lector pudiera conocer quién era realmente y qué papel había desempeñado en la vida de los demás?
Helena es el motor de la novela. No solo porque su muerte supone el inicio del caso, sino por la importancia que tiene en la vida del resto de personajes principales. Como ocurre siempre, cada uno tiene su particular visión sobre ella: Sergio, su marido, la ve de una manera; Fernando, el policía local del pueblo que era su mejor amigo, tiene la suya; Sofía, la principal investigadora, que la conoció cuando eran adolescentes, tiene otra versión de la misma persona.
Nosotros la conoceremos a través de los ojos de los distintos personajes, de los recuerdos que tienen sobre ella, y serán los sucesivos descubrimientos los que nos digan si había una versión buena o si, por el contrario, la verdadera Helena era una desconocida para todos ellos.
Frente a Sergio encontramos a Sofía, una investigadora de éxito que se ve obligada a regresar a su pueblo después de veinte años. ¿Cómo nació este personaje y por qué decidiste enfrentarla a una investigación que también la obliga a mirar hacia su propio pasado?
En muchas novelas el investigador o investigadora de turno es como una máquina. Encuentran pruebas, sospechosos, se equivocan y vuelven a empezar, pero los sentimientos no juegan ningún papel en el proceso.
Sofía no es perfecta. Encuentra y sigue las pruebas, pero también duda, sobrepiensa y sufre insomnio. Durante dos décadas intenta separar sus circunstancias personales del trabajo; enfrentarla a su propio pasado elimina esa barrera y provoca que sus sentimientos entren en conflicto con su profesionalidad, generando un dilema moral que tendrá que ir gestionando a lo largo de toda la investigación.
Sergio y Sofía se conocían desde mucho antes de la investigación, pero llevan dos décadas distanciados. Ese vínculo introduce un conflicto personal en un caso que debería apoyarse en las pruebas. ¿Cómo trabajaste la relación entre ambos y qué te interesaba explorar sobre la influencia de los recuerdos, los prejuicios y las heridas del pasado a la hora de buscar la verdad?
Sergio y Sofía fueron amigos íntimos hasta los 18, eran un pilar el uno para el otro y podían contarse absolutamente cualquier cosa. Una afinidad tremenda, el mismo sentido del humor, los mismos gustos, hasta el punto de que les gustasen casi las mismas mujeres a los dos…
Algo ocurrió entre ellos. Sofía cortó toda relación con él, intentó hacer desaparecer esa parte de su vida.
Pero un amor así siempre deja marca. Durante toda la novela, a pesar de lo que le dicen las pruebas, Sofía tendrá que lidiar con el hecho de que en el fondo de su corazón está convencida de que su antiguo amigo habría sido incapaz de asesinar a su mujer.
El regreso de Sofía a su pueblo plantea una cuestión muy humana: hay lugares de los que podemos marcharnos físicamente, pero que continúan formando parte de nosotros durante años. ¿Qué importancia tiene el escenario en Desde la cárcel? ¿Es un lugar inspirado en alguno que conoces o construiste un entorno ficticio que respondiera a las necesidades de la trama?
La novela está ambientada casi totalmente en Nava, mi propio pueblo, una pequeña población rodeada de montes en el centro de Asturias.
El escenario es muy importante, creo que debe serlo. En un pueblo pequeño todos se conocen y todos tienen algo que decir sobre la vida de su vecino. Algunos te dirán la verdad, otros mentirán por diversas razones y unos cuantos intentarán ocultar el verdadero papel que han desempeñado en la historia, dificultando todavía más el trabajo de los investigadores.
Una historia que combina un asesinato, una investigación y un personaje encarcelado necesita cierta verosimilitud en cuestiones policiales, judiciales y penitenciarias. ¿Cómo te documentaste para escribir esos aspectos? ¿Qué fue lo que más te sorprendió durante la investigación y qué dificultades encontraste para trasladar esa información a la novela sin perjudicar el ritmo?
Si la policía revisa mi historial de búsquedas, probablemente sea yo el que termine en la cárcel… Me sorprendió sobre todo la capacidad forense para descubrir aspectos del crimen, hay cosas que creía que solo se daban en las películas, pero son una absoluta realidad.
También el ámbito jurídico tiene muchas aristas y recovecos que suponen toda una sorpresa.
Trasladar toda esa información a la novela sin perjudicar el ritmo es prácticamente imposible, así que fui seleccionando las partes que necesitaban ser explicadas y asegurándome de que la investigación se adaptaba a la realidad.
En un thriller es fundamental controlar cuánto sabe el lector, cuándo descubre cada secreto y qué información permanece oculta. ¿Cómo organizaste las distintas líneas narrativas de Desde la cárcel? ¿Tenías decidido el desenlace antes de comenzar o fuiste descubriendo parte de la historia mientras escribías?
Desde la cárcel tiene dos líneas narrativas temporalmente distintas: la de Sergio en prisión, tres meses después del caso, y la investigación que vemos en tiempo presente. Las dos se alternan a lo largo del libro, permitiendo descubrir si Sergio está contando la verdad, oculta cosas o simplemente su percepción está condicionada por su propia experiencia.
Tenía más o menos estructurada la novela completa antes de empezar a escribir. En un thriller creo que es imprescindible para evitar perderte después en callejones sin salida o dejar líneas argumentales sin cerrar. Aunque a medida que la novela avanzaba surgieron hechos que no estaban previstos, la mayor parte de la historia ya la tenía en la cabeza de antemano.
Publicaste Desde la cárcel de manera independiente en septiembre de 2026. ¿Cómo viviste el proceso de convertir el manuscrito en un libro? ¿Qué parte te resultó más complicada: terminar la historia, revisarla, preparar la publicación o darla a conocer? ¿Cómo están siendo las primeras reacciones de los lectores?
Una vez terminada y hechas todas las revisiones, decidí intentar primero la publicación tradicional. Al no recibir respuesta, fue cuando surgió la idea de autopublicar y cuando descubrí que escribirla era la parte más fácil.
Maquetar el libro, crear la portada o preparar la publicación resultó un trabajo bastante más duro de lo que pensaba, aunque la ilusión de ver por fin el libro publicado compensa con creces todo el tiempo invertido.
La verdad es que las primeras reacciones están siendo muy positivas. El día de la presentación acudieron unas sesenta personas y las primeras ventas, especialmente a nivel local, están alcanzando un volumen mucho mayor del que me había podido imaginar. Los comentarios que me llegan hablan de una novela que se lee con facilidad, que engancha y que te mantiene en vilo hasta la última página. En líneas generales, estas primeras semanas están siendo una maravillosa locura, así que quiero aprovechar para darles las gracias a todos los lectores de la novela.
A través de @daniel_relatos compartes tu faceta de escritor y te acercas a personas interesadas en la literatura. Las redes sociales ofrecen oportunidades de promoción, pero también exigen tiempo y exposición personal. ¿Cómo estás viviendo esa experiencia? ¿Te resulta más fácil escribir una escena complicada o ponerte delante de una cámara para hablar de tu trabajo?
Es mucho más difícil ponerse delante de una cámara. Nunca había usado las redes sociales a este nivel, salvo un breve tiempo mientras escribía la novela en el que iba publicando microrrelatos con cierta regularidad.
Es un montón de trabajo. Preparar los vídeos, grabarlos, editarlos. Subirlos sin saber por qué unos tienen más visitas que otros, por qué determinado vídeo funciona en una red social y en otra no… Hice seis semanas de precampaña antes del lanzamiento, con cinco vídeos por semana, y aprendí para siempre a no menospreciar el trabajo que hace la gente que sube vídeos todos los días.
Para terminar, hablemos de lo que viene. Después de publicar Desde la cárcel, ¿tienes otra novela en preparación? ¿Te gustaría continuar explorando el thriller psicológico o probar otros géneros? Y, en el terreno personal, si pudieras imaginar cómo será tu vida dentro de cinco años, ¿qué sueños te gustaría haber cumplido y qué lugar querrías que ocupara la literatura en ella?
Ahora mismo estoy preparando la segunda parte de Desde la cárcel, que será una nueva historia en la que la psicología de los personajes y las relaciones entre ellos volverán a ser parte fundamental.
De momento no me veo escribiendo otros géneros, aunque nunca se puede descartar esa posibilidad.
Dentro de cinco años me gustaría que la gente recordase con cariño mis novelas, haber llegado al mayor número de lectores posibles y poder seguir escribiendo nuevas historias. Puestos a soñar, que la literatura ocupe el lugar del trabajo y pueda ganarme la vida escribiendo sin tener que compaginarlo con otra ocupación. Es mucho pedir, pero de momento soñar todavía es gratis.
Puedes conocer sus próximas historias y novedades en Instagram: @daniel_relatos.
