María Bauer: «El Retorno me hizo sorprenderme a mí misma»

María Bauer, autora de El retorno: Neri & Meli

María Bauer nació en Asturias en 1990 y comenzó a escribir cuando apenas tenía doce años. Aquel primer impulso llegó en forma de una historia inspirada en Harry Potter que compartía con sus amigas y con su hermana gemela durante los recreos. Después llegaron los relatos propios, la fantasía, el manga, el anime y una aventura de piratas que se negó a desaparecer.

Diplomada en Magisterio de Educación Primaria y licenciada en Pedagogía por la Universidad de Oviedo, María ha recorrido un camino largo y lleno de pausas antes de ver publicada su primera novela. El retorno: Neri & Meli, editada por Malas Artes, nació en su adolescencia tras descubrir Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. Años de reescritura y una campaña de financiación colectiva que superó ampliamente su objetivo hicieron posible que aquella historia llegara finalmente a las librerías.

Su novela propone una aventura juvenil de piratas, secretos familiares, romance, humor y descubrimiento personal. Melissa Dof vive atrapada entre las obligaciones de la nobleza y sus propios deseos hasta que una revelación cambia su vida y la empuja hacia un mundo desconocido. En esta entrevista, María Bauer habla del origen de la obra, de su manera intuitiva de escribir y de todo cuanto todavía queda por explorar entre las islas de Océano Verde.

El retorno: Neri & Meli lleva muchos años contigo antes de haber llegado a las librerías. ¿Qué parte de aquella primera idea adolescente sobrevivió intacta hasta la versión publicada?

—Es una novela que dejé de lado varias veces, con parones de años en los que no escribí nada de ella. Aún estaba sin terminar cuando la retomé. Creo que los tres puntos fundamentales que le dieron forma estuvieron presentes desde el principio: que la protagonista descubriera que tenía una hermana gemela, la historia de amor entre Melissa y Darian, y el rescate de Harold como acontecimiento capaz de unirlo todo.

La historia nació después de ver Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. ¿Recuerdas qué sensación concreta te hizo pensar que tú también querías construir una aventura de piratas?

—Nunca olvidaré lo que sentí al ver aquella película. Como casi todo lo que hago en esta vida, lo compartí con mi hermana. Hay tres elementos que lograron que la historia me calara de aquella manera. El primero fue la fantasía de la película y todo cuanto rodeaba a la Perla Negra y a la maldición del tesoro. El segundo, su extraordinaria banda sonora, porque la música encaja con la película como una llave en su cerradura. El último fue el capitán Jack Sparrow, su personalidad y la comedia que lo acompaña.

La primera versión la escribiste junto a tu hermana gemela y vosotras mismas aparecíais dentro de la historia. ¿Fue difícil separar después el juego privado entre hermanas de la novela que debía funcionar para cualquier lector?

—En realidad, no. Empecé una historia nueva desde cero. Aquellas diez páginas que había escrito con mi hermana se parecen muy poco a lo que terminó siendo El retorno. Lo único que conservé fue el aspecto de la capitana Nerissa.

—Además, lo que escribimos juntas es muy diferente de lo que cada una crea por separado. Nuestros estilos no son iguales y, cuando se mezclan, aparece una voz nueva. Con El retorno fui yo quien cogió el timón. Quería hacer algo distinto e incluir guiños a las películas de gemelas que marcaron mi infancia. Después de las Olsen y de Tú a Londres y yo a California, aquel tipo de historias fue perdiendo presencia y me apetecía recuperarlo a mi manera.

Hay historias que se abandonan y otras que se niegan a desaparecer. ¿Por qué crees que El retorno fue de las segundas?

—Existe una sensación que, en mi opinión, cualquier autor debería experimentar alguna vez. Estás leyendo tu propia novela y, de repente, encuentras una frase o una escena que te hace preguntarte si de verdad la has escrito tú. La respuesta es todavía mejor, porque sí, aquello ha salido de tu cabeza. Con El retorno me ocurrió muchas veces. La novela consiguió sorprenderme a mí misma y esa es una de las cosas más brutales y estupendas que tiene escribir.

Después de tantos años conviviendo con el mismo universo, ¿te ha ocurrido que la María de ahora no estuviera de acuerdo con decisiones que tomó la María que empezó a escribirlo?

—Hay detalles que me habría gustado cuidar más si entonces hubiera conocido mejor todo lo relacionado con escribir, corregir, editar y publicar una novela. ¿Cambiaría cosas de El retorno? Sí. Creo que es un pequeño mal que compartimos muchos escritores. Con el paso del tiempo mejoras y empiezas a ver todo lo que podría haberse hecho de otra manera. Aun así, estoy satisfecha con el resultado.

Tu camino editorial tuvo bastantes curvas antes de llegar a la publicación definitiva. ¿Hubo algún momento en el que estuviste realmente cerca de guardar el manuscrito para siempre?

—Durante la búsqueda de editorial, no. Antes de publicar con Malas Artes tuve una mala experiencia con otra editorial, aunque por suerte solo perdí tiempo. Rendirme no entraba en mis planes.

—Durante la escritura fue distinto. Hace unos diez años presenté la novela a un concurso del Círculo de Lectores. El manuscrito estaba sin corregir ni pulir y contenía contradicciones en la trama. Después de aquello permaneció mucho tiempo en un cajón. Un día decidí recuperarlo y mejorarlo. Escribía unas páginas, paraba durante semanas y, a veces, empezaba otros proyectos. Finalmente conseguí terminarlo de nuevo y sentirme satisfecha con lo que tenía delante. A finales de 2023 caminé por la tabla y me lancé a probar suerte.

El crowdfunding superó el objetivo inicial. ¿Qué fue más fuerte en ese momento: la alegría de conseguir publicar o la responsabilidad de saber que había personas apostando por ti antes de tener el libro?

—A veces todavía me cuesta creer que tenga un libro publicado. Pasé muchos años imaginando que algo así podía sucederme y sigo emocionándome cada vez que hablo de mi novela delante de otras personas.

—También soy muy consciente del apoyo extraordinario que recibí y sigo recibiendo de mi gente. Les estaré eternamente agradecida. Cumplir un sueño rodeada de las personas más importantes de tu vida es una experiencia increíble. Espero sentir algo parecido cada vez que publique un libro.

La novela utiliza piratas, islas, secretos y aventura, pero ¿qué historia querías contar realmente debajo de todo ese espectáculo?

—Quería separarme un poco de las historias de piratas convencionales. El retorno es una novela bastante ligera si la comparamos con lo que fueron los piratas reales. Hay peleas y muertes, pero no encontrarás tanta crudeza o crueldad como en otras obras de bucaneros. Quería darle mi propio toque.

—Es una historia de descubrimiento personal protagonizada por una joven que se ve envuelta en el mundo de la piratería sin haberlo elegido. Me interesaba mostrar lo diferentes que son las dos hermanas, cuánto chocan entre ellas y cómo evoluciona la historia de amor entre Melissa y Darian Fellow.

¿Qué tópicos de las historias de piratas te apetecía conservar y cuáles querías romper desde el principio?

—Conservé la picardía de los piratas, su amor por el mar y las embarcaciones, los grandes sombreros con plumas y su aprecio por las bebidas alcohólicas. También aparece la lucha por sobrevivir en un mundo que los rechaza por no obedecer las normas. La reputación y las hazañas son importantes, y siento un cariño especial por los motes. Todo pirata que se precie necesita uno.

—Algunos elementos los enfoqué desde otra perspectiva. El gran burdel de la novela, por ejemplo, casi parece extraído de un cuento. La higiene es fundamental y no se toleran comportamientos inadecuados. Más que romper tópicos, decidí omitir algunos y reformular otros desde mi propia mirada.

Melissa comienza atrapada entre lo que se espera de ella y lo que realmente desea. ¿Te interesaba más escribir su aventura exterior o la transformación que vive mientras atraviesa ese mundo?

—La evolución de Melissa fue adaptándose a cuanto sucedía en cada escena. Yo tampoco sabía qué iba a ocurrir un párrafo después. La pobre avanzaba como yo, a tientas, afrontando aquello que apareciera en el capítulo siguiente.

—Esa es mi forma de escribir. Nunca sé cuál será el próximo desafío de la protagonista. Con Melissa no seguí un camino asfaltado. Si en algunos capítulos pesa más su mundo interior es porque surgió así y, cuando la acción exterior gana terreno, se debe a que eso era lo que me pedía la historia en aquel momento.

En una historia con secretos familiares, identidades y revelaciones, ¿cómo decides cuánto puede saber el lector antes de que una sorpresa deje de funcionar?

—La propia historia termina llevándome hasta ese instante, ya sea a través de la aparición de un personaje o de la muerte de otro. Me gusta rumiar la trama durante mucho tiempo, como si fuera un chicle con el que vas formando una pompa enorme hasta que explota en el momento adecuado.

—Hay puntos esenciales que solo pueden alcanzarse después de construir una serie de acontecimientos que den credibilidad a la revelación. Otros giros aparecen de forma inesperada mientras escribo y aportan todavía más intensidad.

Océano Verde está formado por diez islas. ¿Llegaste a construirlas todas con el mismo nivel de detalle aunque algunas apenas aparezcan en esta novela?

—Si dijera que sí, estaría mintiendo. Decidí que serían diez islas porque fue lo primero que se me ocurrió y después asigné un nombre a cada una. Aquellos nombres terminaron ayudándome a contar la historia. Isla Valor es el hogar de Melissa porque el valor será precisamente lo que necesite para afrontar su aventura. Darian procede de Isla Dulce porque acaba convirtiéndose en el dulce favorito de Melissa. Me encanta jugar con esos detalles y muchas veces surgen sin que los planifique.

¿Existe alguna isla, personaje o historia secundaria de ese mundo que te guste tanto que lamentes no haber podido darle más espacio?

—Hay varios personajes que merecen una historia mayor. Por eso tengo a medias una secuela en la que me gustaría conceder más importancia a la relación entre las hermanas que al romance. También intento desarrollar mejor algunos personajes de la primera novela y mostrar otras islas.

El retorno cuenta una historia cerrada, aunque su epílogo deja la puerta abierta a nuevas aventuras. Nerissa y Melissa merecen que les dedique más tiempo.

Tu imaginario también bebe del manga, el anime y la fantasía. ¿Hay alguna influencia que un lector difícilmente detectaría pero que tú sabes que está escondida dentro de El retorno?

—Cuando empecé la historia con quince años, el anime me gustaba, pero todavía no ocupaba un lugar tan importante en mi vida. La fantasía sí estaba muy presente. Cazadores de sombras fue una saga que me acompañó durante años y seguramente me influyó. También Crepúsculo, y quizá pueda percibirse algo de Orgullo y prejuicio en la relación entre Melissa y Darian.

—Es posible que los cambios de imagen tan habituales en las películas de los años noventa y dos mil también hayan dejado su huella en la novela.

Cuando escribes humor, romance, aventura y escenas emocionales dentro del mismo libro, ¿qué tono es el que más fácilmente se te va de las manos?

—Sin duda, el romance. Creo que no he escrito ninguna novela en la que no aparezca una historia de amor. En los relatos cortos y los cuentos puedo prescindir de ella, pero en mis novelas el amor siempre está en el aire. Podría pasar horas escribiendo sobre la relación de la pareja protagonista e incluso he llegado a llorar con ellos.

¿Algún personaje empezó teniendo una función muy pequeña y terminó obligándote a cambiar partes importantes de la historia?

—Sí. Algunos personajes estaban destinados a aparecer de paso y acabaron ganando visibilidad para aportar fuerza y credibilidad a la historia. Eso me obligó a concederles sus propias escenas y ampliar la novela. Más que cambiarla, hicieron que mejorara. La historia principal continuó siendo la misma, pero adquirió más argumentos. Así nació el personaje de Baby.

Después de imaginar durante años cómo serían tus personajes, ¿cómo llevas que ahora pertenezcan también a los lectores y cada uno los interprete de una manera distinta?

—Es divertido e interesante descubrir las distintas visiones que existen sobre Melissa. Yo la veo de una forma y me sorprende comprobar que algunas personas la detestan mientras otras la adoran. Todavía no son muchos los lectores que me han contado su opinión y me encantaría saber quiénes son sus personajes favoritos y por qué.

—La idea de que mis personajes sean conocidos me parece maravillosa. Ojalá llegue un día en el que vea a lectores haciendo cosplay de mis creaciones.

¿Ha habido alguna reacción de un lector que te haya hecho descubrir algo sobre tu propia novela que tú no habías visto mientras la escribías?

—Sí. Un amigo me dijo que Melissa le parecía celosa. Aquello me hizo pensar en cómo veía él a la protagonista, porque yo interpretaba que la mente de Meli era un caos provocado por sus inseguridades ante la situación amorosa. No había pensado que pudiera percibirse de esa manera. Fue curioso y me gustó descubrir otro punto de vista.

Si pudieras volver al día en que empezaste aquella primera versión de Neri & Meli, ¿qué aspecto de la historia te sorprendería más saber que acabaría llegando hasta la novela publicada?

—El uso del inglés como idioma de una de las islas. En Isla Perjurio se habla perjurés y, como no quise inventar un idioma completo, terminé utilizando el inglés. El perjurés sirve para crear los motes de los piratas y también sus insultos.

—Hay una palabra que utilizan para referirse de manera despectiva a los nobles y que me encanta: blenny, o blennies en plural. En español significa blenio. Es una familia de peces sin escamas, con el cuerpo cubierto de mucosa, cuyos adultos suelen carecer de vejiga natatoria. Por eso tienden a hundirse cuando dejan de nadar.

El retorno ha tardado años en encontrar a sus lectores. Ahora que finalmente está fuera de tus manos, ¿qué parte de este universo sientes que todavía no has terminado de contar?

—Creo que todavía le debo más tiempo a la relación entre Nerissa y Melissa. Acaban de encontrarse y apenas están empezando a conocerse. Me gustaría observarlas cuando haya pasado un tiempo y descubrir cómo termina influyendo cada una en la otra. Eso es lo que quiero explorar en la secuela. Su relación me parece interesante y, sobre todo, muy divertida. Aun así, los lectores tendrán que esperar, porque ahora mismo tengo entre manos una novela completamente diferente.

Una historia que se negó a permanecer en el cajón

El retorno: Neri & Meli es el resultado de una historia que creció junto a su autora. Conservó el corazón de aquella primera aventura adolescente, atravesó años de pausas y reescrituras, y terminó encontrando el respaldo necesario para llegar a las librerías.

María Bauer ha construido un universo de islas, piratas y secretos familiares donde el humor y el romance conviven con el descubrimiento personal. Bajo la aventura permanece una relación que todavía tiene mucho que ofrecer: la de dos hermanas gemelas que apenas han comenzado a conocerse.

Mientras trabaja en un proyecto diferente, Océano Verde espera. Nerissa, Melissa y el resto de su tripulación aún no han contado su última historia.

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Una aventura juvenil de piratas, secretos, romance y descubrimiento personal.

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